Despojado de lo sobrenatural, que el materialista considera algo ilusorio, el mundo de tres dimensiones del materialista es un mundo ilusorio.
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Los linajes que defendieron Constantinopla no son brumosos sino claros, y se remontan a Leónidas y a Temístocles.
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La politización de todo no sólo convierte todo en un campo de batalla, sino que también condena a los hombres a no ver otra cosa que su propio ombligo, porque, como la madrastra de Blancanieves, que no deja de mirarse en el espejo de su propia obsesión, no quiere ver otra cosa que a sí misma.
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El rencor condena al rencoroso, como a un nuevo conde Ugolino, a roer sin descanso encerrado en la torre de su orgullo, pero lo que roe no es la cabeza de Ruggieri degli Ubaldini sino su propio corazón.
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La peligrosa labilidad del sustantivo “antecedentes” es la misma que la del verbo “comprender”, que se desliza fácilmente hasta la cuarta acepción de esta última palabra en el diccionario de la RAE: “4. tr. Encontrar justificados o naturales los actos o sentimientos de otro”.
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(Paráfrasis de Nicolás Gómez Dávila) Prefiero la fingida ingenuidad que el verdadero cinismo.
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Las frases de Proust se alargan voluptuosamente de forma enfermiza en busca de la recreación más precisa de la sensación exacta, al igual que la imaginación morbosa de Swann se desboca en busca de cualquier atisbo de vicio en las palabras dichas por Odette.
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La experiencia de la belleza aviva siempre un anhelo que ardía previamente en el corazón.
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El mundo moderno es el complot de los nihilistas.
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El mundo moderno es un complot para apagar en el corazón de los hombres hasta el último rescoldo de anhelo de bien, de verdad y de belleza.
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La meta que Patrick Leigh Fermor se había fijado en su viaje a pie a través de la Europa a punto de desaparecer anterior a la Segunda Guerra Mundial no era llegar a Estambul, sino a Constantinopla.
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Aprendemos poemas de memoria con la esperanza de que nos hagan compañía cuando estemos solos.
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Escucha la llamada del espíritu.
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El perdido color azul cobalto
de las vidrieras de la vieja Europa.
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El ventanuco
del desván de la noche.
La luna llena.
