¿Has visto perecer al rey Egeo
al pie de un promontorio de caliza
tragado por un mar en que se avista
una trirreme de velamen negro?
¿Has visto arder el fuego en las cornisas
de la ciudad que defendía Héctor?
En tu rostro arrasado por el tiempo
el alma resplandece todavía.
¿Eres Andrómaca llorando bronce
tras el asesinato de Astianacte
a manos de soldados mirmidones?
En la boca, en el llanto, en el semblante,
en las mejillas que ha manchado el bronce,
el alma resplandece insobornable.
Cabeza de mujer, Museo de la Acrópolis, Atenas.
Fotografías de Ángel Ruiz."El color bajo los ojos es resultado de lo que se desgastó de las cejas de bronce", dice Ángel Ruiz en su blog.


Muchas gracias. Me alegra que las fotos hayan dado pie al poema
ResponderEliminarMuchas gracias a ti por las fotos y por el blog.
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