Los árboles extienden cada noche
sus ramas bajo un cielo azul de Prusia.
La noche empieza siempre entre sus ramas
antes de desbordarse como un río.
Son ángeles que vuelan lentamente
a la velocidad de crecimiento
de los pinos longevos de Nevada.
Así mi corazón lleno de noche
quiere elevarse bajo las estrellas.
Hay milagros que ocurren lentamente
a la velocidad de crecimiento
de los pinos longevos de Nevada.
Buen poema. Todo un acierto unir árboles y ángeles
ResponderEliminar¡Oh, muchas gracias!
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